24 May
Publicado por: Christian Maldonado en: Actualidad de Propiedad Raíz, Economia y Finanzas, U.S.A.
Bloomberg
Washington. Es probable que una economía estadounidense normal se vea muy diferente, y peor, una vez que se termine la crisis crediticia y se calmen los mercados.
A las empresas se les seguirá haciendo difícil obtener crédito para expandirse e innovar, porque los inversores y las entidades prestamistas continuarán enfrascados en conservar el capital.
Los trabajadores, también, podrían tener menos flexibilidad para ir en busca de nuevas oportunidades, porque muchos se verán trabados en la situación en que están: en casas que valen menos que el saldo a pagar de sus hipotecas.
En resumidas cuentas: Estados Unidos podría tener que acostumbrarse a una nueva definición de normal, caracterizada por menos crecimiento de la productividad, menos crecimiento económico, más desempleo y un sector de servicios financieros achicado.
El crecimiento de largo plazo en Estados Unidos podría caer a entre 2 por ciento y 2,5 por ciento por año desde la tasa de 3 por ciento de los últimos 15 años, según Peter Hooper, principal economista para Estados Unidos de Deutsche Bank Securities de Nueva York y ex funcionario de la Reserva Federal.
Aún tras la recuperación de los mercados “es probable que el costo del capital riesgo sea significativamente mayor que durante la burbuja del crédito”, indicó.
Las tres cuartas partes de los bancos estadounidenses que la FED encuestó en abril (un porcentaje récord) dijeron que estaban cobrando a los deudores corporativos una prima más alta sobre lo que los prestamistas pagan por los fondos. Más de la mitad informaron que habían impuesto condiciones más estrictas para otorgar préstamos.
Fallidos
La razón: préstamos e inversiones hechas durante el auge crediticio y que se malograron. Los bancos e instituciones financieras de todo el mundo han tenido fallidos y depreciaciones de activos por más de 340.000 millones desde principios de 2007. David Rubenstein, presidente de la firma de capital riesgo Carlyle Group, de Washington, dice que aún falta más, y manifestó que todavía hay “pérdidas enormes” por reconocer.
El máximo responsable de Citigroup, Vikram Pandit, señaló a los accionistas que planea librarse de activos por 400.000 millones de dólares durante los próximos tres años. Citigroup, el mayor banco de Estados Unidos, perdió 5.100 millones de dólares en el primer trimestre.
Bonos de alto riesgo
En el mercado de bonos las empresas también enfrentan un ambiente más duro para tomar prestado. El margen que los inversores cobran para comprar bonos de alto rendimiento en vez de títulos del Tesoro se ha reducido desde el apogeo de la crisis crediticia a mediados de marzo. No obstante, a 663 puntos básicos, está muy por encima del promedio de 495 puntos que hubo desde 1985.
Y es probable que siga alto, dice John Lonski, principal economista de Moody”s Investors Service Inc. en Nueva York, quien predice un margen promedio de alrededor de 600 puntos básicos para el próximo año.
Las empresas también están emitiendo menos bonos de alto rendimiento y Lonski pronostica una caída de más del 40 por ciento este año, a 80.000 millones de dólares. “El próximo año nos iría muy bien si alcanzáramos 100.000 millones de dólares”, señaló. En el 2006, antes del principio de la crisis del crédito, se vendieron más de 150.000 millones de dólares en nuevos bonos basura.
También se ha vuelto más difícil conseguir dinero con la venta de acciones. Las ofertas públicas iniciales para negocios que están empezando cayeron al nivel más bajo en casi cinco años en el primer trimestre, informó la National Venture Capital Association.
Consecuencias de la crisis crediticia
Los trabajadores también están sintiendo las consecuencias de la crisis del crédito. El porcentaje de personas que se describieron como económicamente inseguras en una encuesta realizada por Bloomberg y el Los Ángeles Times entre el 1 y el 8 de mayo, cayó al nivel más bajo desde 1992.
El declinante valor de las viviendas (el mayor activo para muchos estadounidenses) tiene mucho que ver con su pesimismo. El precio mediano de una vivienda unifamiliar cayó 7,7 por ciento en el primer trimestre, el mayor descenso en por lo menos 29 años, según la National Association of Realtors.
Zoltan Pozsar, economista sénior de Moody”s Economy.com, en West Chester, Pensilvania, calcula que en el primer trimestre unos 8,5 millones de propietarios (alrededor del 11 por ciento del total) debían más en sus hipotecas de lo que sus casas valían. Pozsar pronosticó que el número de personas en esta situación subirá a más de 12 millones el próximo año.
Fuente: La Republica - Colombia
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