26 May
Publicado por: Christian Maldonado en: Economia y Finanzas, Latinoamerica
Buenos Aires. En una esquina en el centro de Buenos Aires, un hombre de mediana edad vestido con una camisa marrón de cuello abierto y un saco color crema les susurra a los peatones: “Dólares, pesos. Consúlteme la cotización”".
Decenas de cambistas ilegales aparecieron en las veredas este mes para atender la demanda de ahorristas que, sacudidos por el efecto que una huelga agropecuaria de 10 semanas puede tener en la segunda economía más grande de Sudamérica, buscan refugio en el dólar.
La semana pasada, el banco central vendió alrededor de US$450 millones de reserves, lo máximo que ha gastado en defender el peso desde que el país abandonó un tipo de cambio fijo a comienzos del 2002. La confianza en la presidenta Cristina Fernández de Kirchner ha sido socavada por la huelga, que ha paralizado las exportaciones de granos y oleaginosas, la principal fuente de divisas del país.
“Fue realmente una semana movida”", dijo Jesús, de 32 años, otro cambista que se negó a dar su apellido. Jesús compraba y vendía dólares en la calle Florida, la principal peatonal de la ciudad. “Mientras los turistas buscan pesos, la mayoría de mis clientes argentinos quieren dólares porque están asustados”".
La incapacidad de poner fin a la protesta, que vació de carne y leche las estanterías de los supermercados durante varios días en marzo, ha reducido el índice de aprobación de Fernández a lo mínimo en los cinco meses que lleva en el cargo, de acuerdo con el encuestador Jorge Giacobbe, de Buenos Aires.
“Cada vez que hay rumores, la gente saca su dinero de los bancos”", dijo Guido Bizzozero, analista de valores bancarios de de la casa de corretaje Allaria Ledesma y Cía. en Buenos Aires. “Corren a comprar dólares cuando están asustados”".
Huelga suspendida
Anoche, líderes de los productores rurales dijeron que suspenderían la huelga en un intento por revivir las conversaciones con el Gobierno. El incremento en la demanda de dólares anunció un retorno de los cambistas callejeros, conocidos localmente como “arbolitos”", así conocidos porque no se mueven de la acera. Si bien se los suele ver ofreciendo cambio a los turistas, su número aumenta cuando se dispara la demanda de argentinos que buscan divisas, dijo Jesús.
“He visto más competidores en la calle las últimas semanas de lo que he visto en años”", dijo. Las ventas de dólares del banco central ayudaron al peso a recuperarse para cerrar a 3,15 por dólar el 16 de mayo, en comparación con 3,18 el 12 de mayo. Ayer no hubo cambios en el precio. La moneda regresó a la cotización a la que cerró el 11 de marzo, el día previo al comienzo de la protesta agropecuaria.
En el “mercado negro”" ilegal, el peso cayó a un mínimo de 3,28 ante el dólar la semana pasada, dijo Jesús.
“Estoy preocupado y por eso prefiero tener dólares”", dijo Julián Almada, de 45 años, mientras esperaba en la fila, frente a una casa de cambio en Buenos Aires, para cambiar dinero el 16 de mayo. Almada dijo que era vendedor. “Hasta que vea que la situación volvió a la normalidad, estoy más confiado teniendo dólares”".
Mercado negro
El banco central restringe las compras de divisas a US$3.000 por persona por mes, y se tiene que informar de toda transacción. Quienes quieren comprar más, o no quieren registrar sus transacciones, con frecuencia acuden al mercado negro.
El último caso de pánico general con el peso ocurrió en el 2002, después de que el Gobierno congeló los depósitos bancarios y cesó los pagos de una deuda récord de US$95.000 millones el año previo. El peso perdió hasta 70 por ciento de su valor en el 2002 tras la decisión del Gobierno de abandonar la paridad cambiaria, que se prolongó por 10 años.
Desde que el esposo de Fernández y predecesor Néstor Kirchner asumió la presidencia en mayo del 2003, las crecientes exportaciones agropecuarias han ayudado al banco central a elevar las reservas desde US$11.000 millones a un récord de US$50.500 millones el 28 de marzo. Para el 16 de mayo, éstas habían descendido a US$49.200 millones.
Los agricultores comenzaron su protesta después de que el Gobierno anunció un impuesto variable a las exportaciones de soja y semillas de girasol, lo cual elevó la carga tributaria a más de 40 por ciento desde la tasa fija previa de 35 por ciento. En virtud del nuevo sistema, el tipo impositivo sube o baja de acuerdo con los cambios de los precios en el mercado.
Bloomberg
Fuente: La Republica - Colombia
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