06 Jun
Publicado por: Christian Maldonado en: Economia y Finanzas, Latinoamerica
Este aumento ha sido impulsado por las subidas de las tasas decididas por el Banco de la República para contener la inflación.
En marzo del año pasado, los bancos cobraban casi 20 por ciento efectivo anual por ese tipo de préstamos, mientras que hoy el costo se acerca al 32 por ciento. En otras palabras, el endeudamiento con dinero plástico se encareció 60 por ciento en los últimos 14 meses.
El microcrédito, es decir, los préstamos dirigidos a microempresarios y compañías pequeñas, evidencia el mismo comportamiento. En este caso, las tasas de interés pasaron del 20 por ciento en marzo del 2007 a 33 por ciento hoy.
El alza para esta clase de préstamos pudo haber sido mayor, a no ser porque el nivel de usura de los microcréditos (33,93 por ciento) se ha mantenido invariable desde abril del 2007 y posiblemente seguirá así hasta septiembre.
Sin el tope actual, dicen operadores bancarios, no sería extraño encontrar tasas cercanas al 50 por ciento anual.
Esa parálisis del nivel de usura hizo que los desembolsos se frenaran, pues para las entidades financieras no es buen negocio otorgar créditos pequeños a tasas que consideran muy bajas. En el sector se habla de que el nivel de riesgo y los costos operativos del microcrédito son demasiado altos para prestar tan ‘barato’.
Para los próximos meses se espera que la Superintendencia Financiera autorice nuevos incrementos de las tasas de usura, que incluirán el efecto del aumento de intereses que ha venido aplicando el Emisor desde abril del 2006.
El encarecimiento del crédito hizo que los desembolsos frenaran su crecimiento y que se incrementara la cartera vencida. Sin embargo, las entidades financieras mantienen un buen nivel de cobertura, que garantiza la solidez del sistema.
Los bancos son cada vez más cuidadosos y exigentes con sus clientes a la hora de prestarles, pues saben que la desaceleración de la economía está afectando su capacidad de pago.
‘Con-sumo’ cuidado
El segmento de crédito más afectado con la política monetaria del Banco de la República ha sido el de consumo.
A los 12 puntos que -en promedio- han subido las tasas para tarjetas de crédito deben sumarse las cuotas de manejo que cobran las instituciones financieras, y que en algunos casos han subido de manera sustancial.
Citibank, por ejemplo, aumentó en 12 por ciento (el doble de la inflación) su tarifa por la Visa Clásica, que pasó de 39.000 pesos trimestrales en marzo del 2007 a 44.000 en abril de este año, según reporte enviado a la Superfinanciera.
Todo esto ha hecho que, luego de crecer al 50 por ciento nominal a finales del 2006, el desembolso de créditos de consumo esté aumentando a un ritmo de 25 por ciento.
Aun así, el banco central considera que la cifra es muy elevada comparada con el incremento del PIB, cercano al 7 por ciento anual.
En cuanto a la cartera vencida, hasta abril pasado la que más rápido crecía era precisamente la de consumo (77 por ciento), seguida de la comercial (61 por ciento).
Por eso, el superintendente César Prado ha llamado la atención a los establecimientos de crédito para que tengan más cuidado en la asignación de nuevos préstamos.
Las tasas de interés también han crecido de manera importante para los créditos hipotecarios y comerciales dirigidos a empresas.
En el campo de la vivienda, las tasas han pasado del 14 por ciento de mediados del 2006 al 17 por ciento actual.
Camacol ha asegurado que, pese al aumento de los intereses, los costos del crédito siguen siendo manejables para los usuarios.
En el caso del crédito comercial dirigido a empresas, las tasas de interés han subido de niveles del 13 por ciento a comienzos del 2007 a cerca del 18 por ciento hoy, mostrando incluso alguna estabilidad en los últimos meses.
Alerta por aumento de cartera vencida
Aunque el sistema financiero mantiene niveles de cobertura importantes para su cartera de créditos, ya hay señales de alerta que buscan prevenir un mayor deterioro de la calidad de los préstamos.
En abril pasado, la cartera vencida total (consumo, hipotecaria, comercial y microcrédito) alcanzaba los 5,2 billones de pesos.
Según la Superintendencia Financiera, 2,7 billones corresponden a créditos de consumo y 2 billones, a los comerciales. Les seguían el segmento hipotecario, con 372.848 millones, y el microcrédito, con 163.706 millones.
La cartera vencida creció 77,4 por ciento anual en consumo, 61,2 por ciento en comercial y 52 por ciento en microcrédito. La cartera hipotecariavencida aumentó apenas 15 por ciento.
FERNANDO GONZÁLEZ P.
REDACCIÓN DE ECONOMÍA Y NEGOCIOS
Fuente: El Tiempo - colombia
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