Se trata de una tendencia inmobiliaria que ofrece construcciones diseñadas especialmente para satisfacer las necesidades de sus inquilinos, dependiendo de su ocupación y estilo de vida.
Hasta hace relativamente poco tiempo, era común que las personas compraran una vivienda (nueva o usada) y luego tuvieran que derribar muros, levantar otros nuevos, aislar del sonido o construir segundos niveles, todo con la intención de alcanzar el mayor confort posible.
Dichas modificaciones representaban un gasto elevado extra, que se sumaba a la inversión destinada a la propiedad y a la compra del mobiliario para acondicionar los espacios según el gusto de sus dueños.
Sin embargo, en Europa surgieron los que ahora se denominan Edificios Conceptuales. Están diseñados al detalle para cumplir las funciones necesarias de sus habitantes, por lo que se trata de arquitecturas temáticas para cierto perfil de usuarios. Es decir, se toma en cuenta el estilo de vida del inquilino y de ahí se parte para crear el plano original; si se trata de una construcción para oficinas, serán especialmente para productores, profesores, abogados o médicos, según sea el caso. De esta forma, las desarrolladoras buscan combinar la actividad profesional con el descanso y la comodidad.
Asimismo, hay para artistas plásticos, escritores, estudiantes, familias numerosas o solteros, con bibliotecas, estudios o habitaciones netamente infantiles.
Planeación
El éxito de este tipo de proyectos está asegurado debido a que la labor de venta se realiza desde antes que comience la construcción; una vez establecido el cliente, se definen sus necesidades y se traza el plano.
También puede darse el caso de que la desarrolladora conozca ya el mercado existente en la zona donde construirá y esté segura de que existe la demanda suficiente para el tipo de viviendas que tiene programado.
Nora Torres
Fuente: El Universal – Mexico


















































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