28 Oct
Publicado por: Christian Maldonado en: Arquitectura, Artefactos, Construccion, Decoración, Ecuador, Herramientas, Humor, Sitios de Interes
Hubo muchas teorías cuando se empezó a construirla. De pronto se vieron unos pilares gigantes en las puertas. Entonces, las personas se santiguaban con fe. Se imaginaban que allí se edificaría una iglesia. No era para menos, se trajeron hasta lámparas de Roma.
Todo surgió del sueño de un hombre: Édison López, que quiso hacer realidad la idea de construir un área en donde se encuentren detalles de las siete maravillas del mundo. Entonces, empezó a leer revistas. Calcula que al menos 200 pasaron por sus manos. También leyó la Biblia para sacar algunas ideas.
Quiso saber cómo era la construcción en la época del rey Arturo y en eso se inspiró para hacer las puertas de los baños de este lugar. Incluso allí colocó un lavabo muy peculiar, hecho de piedra, como si fuera una gruta. De él cae agua que cambia de color. También tenía pirañas en una especie de pecera, pero murieron al cabo de dos semanas porque no soportaron el frío latacungueño.
La idea de este palacio estaba en su mente, pero ningún arquitecto logró captarla. No le quedó otro remedio que dibujar sus propios planos y luego presentarlos a un profesional para que los plasme técnicamente. Así empezaron a tomar forma las réplicas de las cúpulas de la capilla Sixtina de Roma, en donde colocó pintura con oro de 14 kilates. Claro que las imágenes que puso no fueron las mismas que están en Italia. Sacó algunos modelos de los periódicos.
Fueron siete años en los que se construyeron socavones, bóvedas, desniveles. Y en el mismo lugar también se hicieron leones de cemento para el inicio de las escaleras. Todo bajo el concepto de que estos animales significan poder.
Ahora este lugar es un restaurante, especializado en la venta de chugchucaras. Pero no es cualquier lugar. Cada piso tiene un color y en las paredes está el rostro de Zeus, quien en la antigüedad se consideró el rey de los dioses. En otra área, en el techo, en una especie de domo, está dibujado un imponente Poseidón, rey de los mares.
Las paredes son de piedra pómez, un material volcánico que existe en gran cantidad en Cotopaxi, debido a la erupción del volcán del mismo nombre hace algunos años. La piedra se trajo de las minas del lugar y se pegó en forma natural en un lado y en forma de chuletas al otro. De allí brota agua.
Todo costó entre 500 000 y 600 000 dólares y hasta ahora no se termina la construcción. Faltan algunas cosas en el último piso. La idea es hacer un bar en este sitio y cerrar con cristal un área de forma redonda, poner cojines y colocar carpas árabes.
Por lo pronto allí están unas cuantas mesas y una jaula con pericos, pero la idea es colocar dos grandes jaulas con pájaros pequeños. Lo más llamativo de este espacio es un cuarto, al que le han nombrado el de la princesa. Allí está una entrada maya, con una puerta de la época del rey Arturo. Es el lugar destinado para que las novias pueden cambiarse de ropa o descansar si lo desean, en las recepciones.
Y si toda esta decoración no basta, también hay detalles únicos, por ejemplo las mesas que tienen muletas en lugar de patas. O también están las esculturas de hierro, que simulan a guerreros. Pero lo mejor, sin duda, son las chugchucaras, en esta casa que los pobladores la han bautizado como De los Picapiedras.
Fuente: El Comercio - Ecuador
Este sitio requiere de Flash Player 9 o superior.


Deja una respuesta: