Los rayos infrarrojos consumen menos energía, no resecan el aire y mejoran la circulación.

Ha llegado el momento de poner la calefacción. Más de la cuarta parte de las viviendas tiene una instalación individual de calefacción y la mayoría usa calderas y radiadores de agua, bombas de calor, radiadores eléctricos y calefacción por acumulación. Incluso en los últimos años se ha hecho un hueco el sistema de suelo radiante. Pero el mercado avanza.

Una de las últimas innovaciones es la calefacción por infrarrojos, “que calienta los objetos y los seres vivos del mismo modo que lo hace el sol al calentar la tierra”, señala Acis Monteiro, presidente de Calor Verde Europa, empresa que en 2006 registró el nombre de calor verde para referirse a este sistema muy extendido en países como Corea y Japón. En España la empresa lo ha instalado en más de 500 viviendas. Genera calor de una forma diferente a los sistemas tradicionales.

El rayo infrarrojo no calienta el aire, sino que calienta los cuerpos con los que entra en contacto (suelo, paredes, objetos y seres vivos), siendo a su vez éstos los que calientan el ambiente.

Con los sistemas tradicionales el aire caliente sube al techo y el frío desciende al suelo, “que es precisamente donde el calor es más necesario”, señala Monteiro. Consiste en unas placas calefactoras formadas por dos caras.

Por una, hay un panel de aluminio por el que pasa un hilo calefactor. Por la otra cara, la placa tiene un recubrimiento de cerámica, que al calentarse emite radiación infrarroja. Y, aunque sea eléctrica, se puede instalar en los baños y en cualquier cuarto húmedo, ya que no lleva resistencia eléctrica. Dicen en Calor Verde que la luz infrarroja mejora la circulación sanguínea, no reseca las vías respiratorias y además elimina los olores y las bacterias. Esto es debido a una tecnología que incorpora nanoplata e ión negativo. “Las placas están recubiertas con plata que disuelve los elementos patógenos cinco minutos después del encendido”, indica Acis Monteiro.

Las placas por infrarrojos consumen entre un 30% y un 50% menos de energía. Al no calentar el aire se pierde menos energía por las juntas de las ventanas o al abrir la puerta. Este menor consumo compensa el retardo que tienen las placas, cuando se conectan por primera vez en una habitación fría, respecto a otros sistemas de calefacción. Para su instalación no es necesario obra ni preinstalación y basta con enchufarlo a la red eléctrica junto con un termostato que regula su temperatura.

Las placas tienen forma cuadrangular plana y delgada y se pueden instalar en paredes y techos y en huecos abiertos en los techos de escayola. Su diseño y peso ?entre los 2 y los 4,3 kilos? permite llegar a lugares de difícil acceso como barcos, caravanas, granjas e invernaderos. Este sistema se ha empleado en estadios de fútbol como el Santiago Bernabéu para climatizar graderíos. “Pero el Reglamento de Instalaciones Térmicas prohíbe la climatización de espacios abiertos, por lo que no se puede utilizar en el exterior”, indican en el Idae, que aún no ha estudiado con profundidad la eficiencia del sistema.

Para una vivienda de 80 metros, con cocina, salón, dos baños y dos dormitorios, se necesitan seis placas de diferentes tamaños y potencias. Su coste es de 2.700 euros.

Calor Verde es la empresa que tiene la patente para distribuir las placas de un fabricante coreano en Europa, “pero no es la única compañía que distribuye esta calefacción por infrarrojos”, señalan en Climacity, empresa instaladora. Hay más, como Tecna, que distribuye placas suecas.

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SANDRA LÓPEZ LETÓN

Fuente: Para Saber.com

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