15 Nov
Publicado por: Christian Maldonado en: Actualidad de Propiedad Raíz, Economia y Finanzas, Herramientas, Latinoamerica, Mexico
Es bien sabido que la actividad inmobiliaria, en particular la dedicada a la generación de vivienda, constituye uno de los indicadores más fieles del curso que sigue nuestra economía. Pero no tan solo es un simple termómetro como tal, sino que se trata de de una de las industrias más sensibles, puesto que cuando marcha bien, o se le da impulso, de inmediato se refleja en otras áreas de actividad, debido principalmente al uso intensivo de mano de obra y de muchos componentes que a su vez generan movimiento en otras industrias.
Por el contrario, aunque resulte obvio, cuando la creación de nueva vivienda no marcha a un ritmo adecuado, son diversos los segmentos económicos que resultan afectados. No en balde los gobiernos siempre buscan darle impulso en épocas de crisis, y no precisamente por satisfacer el compromiso social de otorgar un techo a cada familia, sino más bien como un detonador de la recuperación económica.
Pero no todo resulta tan sencillo, puesto que no se trata simplemente de construir más y más casas, porque aunque la necesidad es casi infinita, y la demanda presenta un gran rezago para ser satisfecha, no se puede confundir lo que se requiere, con lo que efectivamente el mercado es capaz de absorber con recursos reales para adquirir.
Muchas veces hemos dicho que el impulsor de la actividad inmobiliaria, es la disponibilidad de crédito, tanto para apoyar a los grandes desarrolladores en el proceso constructivo, como para préstamos hipotecarios individualizados para cada uno de los adquirentes.
Luis Robina Ibarra
Fuente: El Universal - Mexico
Este sitio requiere de Flash Player 9 o superior.


Deja una respuesta: