INVERSION INMOBILIARIA: RELEVAMIENTO DE UNA CONSULTORA SOBRE 60 MANZANAS.
En 2005 había 20 edificios en obra con 26.000 metros cuadrados, y este año la superficie supera los 100 mil con 46 edificaciones. Lo buscan por sus buenos transportes y cercanía del Centro. El 80% de los compradores son jóvenes.
Con buenos transportes, a poca distancia del Centro, oferta comercial completa y buenos precios: con todas estas condiciones, era muy probable que Almagro fuera uno de los protagonistas del último boom inmobiliario. Y así fue: en los últimos cuatro años, la zona central del barrio cuadruplicó su cantidad de metros cuadrados de edificios en obra. Tanto, que algunos vecinos ya sienten que están viviendo en el Centro, y otros temen que no den abasto los servicios públicos.
La zona con más construcción fueron las 60 manzanas entre Rivadavia, Gallo, Córdoba y Medrano. Allí, en 2005 había 20 edificios en obra que sumaban 25.985 metros cuadrados. Este año hubo 46, por 100.683 m2. En algunos casos hay hasta cuatro obras en una misma cuadra, como en Bulnes al 800. Los datos surgieron de un relevamiento realizado por la consultora Reporte Inmobiliario.
Al menos siete de esas 46 obras ya están terminadas, y muchas otras tienen un alto grado de avance. Pero hay otras 16 iniciadas recientemente, lo que demuestra que, pese a que la actividad inmobiliaria viene decayendo en toda la Ciudad, el barrio sigue inspirando la confianza de los inversores.
También los precios mostraron un alza importante. Según el informe, en 2005 el valor promedio del m2 era de US$ 974 dólares, pero hoy ya alcanza los US$ 1.727. El salto fue del 77%, y del 23,8% si se sólo se compara con 2007.
De todas formas, como los precios oscilan entre los 1.500 y los 2.000 dólares (menos que en otros sectores de la Ciudad) y como gran parte de los departamentos en construcción son de dos o tres ambientes pero de pocos m2 (lo que permite que muchas unidades se consigan por menos de 100.000 dólares), muchos desarrolladores confían en que el barrio mantenga un buen nivel de demanda.
“Almagro está bien localizado y vinculado al resto de la Ciudad. Además, aún cuenta con una importante oferta de lotes para construir a precios aceptables”, explicó José Rozados, de Reporte Inmobiliario. “La buena accesibilidad es fundamental. En el barrio está la línea B de subtes bajo avenida Corrientes, no queda lejos de la A, en Once, y también pasan muchas líneas de colectivos. Además hay avenidas importantes, como Medrano o Córdoba”, agregó Amelia Whitechurch, de la inmobiliaria Toribio Achával.
Pero no sólo las condiciones propias del barrio atrajeron inversores. Al igual que en otros lugares (como Villa Crespo), Almagro recibió un “derrame” de obras que originalmente se pensaban hacer en Palermo, pero como este barrio era ya demasiado caro para construir, se “mudaron” a Almagro.
Ahora, ¿qué se construye en el barrio? Principalmente, edificios de categoría media, sin muchos detalles de lujo, apuntados a gente de clase media o inversores de no mucho capital. “Un 80% de los compradores son gente joven, de entre 20 y 40 años. Son parejas que quieren su primera vivienda o que buscan pasar de un dos a un tres ambientes”, comentó Whitechurch.
Este desarrollo inmobiliario produjo cambios evidentes en la fisonomía del barrio. “Hace 11 años me mudé a Almagro, a una de las primeras torres que en ese momento estaban en obra. Es impresionante cómo se construyó en los últimos años. En las tres o cuatro cuadras de alrededor de donde vivo ya hay siete sucursales de bancos, dos de las cuales abrieron este año. De tanta gente que pasa caminando, Medrano ya parece la peatonal Florida. Y olvidate de conseguir una cochera. El barrio ya está integrado al Macrocentro”, comentó el vecino Martín Soberano. Otros temen que tanta llegada de nuevos habitantes ponga en peligro los servicios de agua corriente, luz o gas, como dicen los vecinos que sucedió en Caballito y otras zonas de la Ciudad donde el boom inmobiliario se hizo notar. Pero mucha gente cree que el crecimiento terminará beneficiando Almagro (ver Entre el optimismo…).
Por: Pablo Novillo
Fuente: El Clarin – Argentina



















































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