Colombia – Mientras en Estados Unidos y en España se vive la debacle crediticia e inmobiliaria que supuestamente desató la crisis financiera y económica mundial -a raíz de la cual los pobres son ahora más pobres, porque los antes pudientes son ahora pobres, ya que por no poder pagar sus hipotecas no tienen vivienda, y los ricos, en especial los que son parte del sistema financiero, son ahora más ricos, lo que ha aumentado las desigualdades-, resulta absurda la propuesta del candidato presidencial de Cambio Radical de incentivar la vivienda de interés social (VIS) como una estrategia para generar empleo y superar los efectos de la crisis global.
Buscar alternativas audaces para que más colombianos sean propietarios, no de una vivienda digna, sino de una hipoteca progresivamente onerosa, es una propuesta populista y facilista, que tampoco soluciona el problema del desempleo en Colombia; antes lo incrementa.
El obrero de la construcción está dejando de ser el analfabeta de extracción campesina que, implantado por los azares de la vida en las urbes, solo sabe usar pico y pala y cargar ladrillos; y si aun lo fuera, olvida Vargas Lleras que las oportunidades de trabajo estarían limitadas solo al tiempo de desarrollo de cada obra, seis meses en promedio, pasado el cual entraría en recesión mientras surge una nueva oportunidad de enganche, lo que puede llegar a representar de tres a seis meses o más de tener que apretarse el cinturón.
En este país de elefantes blancos se pretende, entonces, que la gente olvide la crisis del Upac, la desaparición del Banco Central Hipotecario, los desalojos judiciales y unas cuantas muertes de infarto y la disolución de muchos hogares por las tensiones que trajo la desinflada de la burbuja que financiaba la vivienda de la clase media, y se lance a firmar deudas en UVR.
Ser propietario implica asumir obligaciones. Se deben pagar impuestos y los servicios públicos y, lo más difícil, cumplir oportunamente con las cuotas. Con tal fin se debe garantizar al futuro deudor hipotecario oportunidades, un empleo estable y rentable, facilidades de movilidad, educación, salud y seguridad, y eso no se lo dará la construcción de VIS.
Las cifras de los indicadores, manipuladas o no, coinciden con la realidad en un déficit cuantitativo y especialmente cualitativo de la vivienda, tanto en el ámbito rural como en el urbano, pero la solución de incentivar la propiedad de espacios mínimos, en zonas demarcadas, muchas veces apartadas, con carencias y deficiencias de infraestructura social, genera mayores inequidades, acrecienta odios y reclamos, disminuye oportunidades… ¿Será que Vargas Lleras ha caminado por las polvorientas calles de Bosa o las empinadas de Usme y Altos de Cazucá escuchando a sus habitantes?
En Colombia existen innumerables fábricas de materiales y productos para la construcción. Sin embargo, no hay “una industria de construcción”. Se carece de una coordinación modular, existen deficiencias notables en el control de calidad de productos y servicios, se insiste en prácticas artesanales, no hay sostenibilidad, no se recicla, no se recuperan y reutilizan materiales y, lo más triste, no se razona.
Si esta es una propuesta de programa de gobierno de un supuesto candidato presidencial, como arquitecto y como colombiano debo declararme ¡ASUSTADO!
Francisco Pardo Téllez
Fuente: El Tiempo – Colombia



















































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