Un estudio previo le permitió al empresario evaluar la demanda, que -asegura- está en las habitaciones campestres y ejecutivas.
“Los inconvenientes en el sector edificador se presentan cuando gente sin experiencia comienza a construir sin conocimiento y, claro, la hotelería no es la excepción”, comenta Correa, quien asegura que tal como sucede en la vivienda, la aparición de los ‘oportunistas’ o ‘paracaidistas’ durante los auges es un peligro porque son los que distorsionan el mercado.
Con esta afirmación, el empresario quiere revaluar las opiniones en el sentido de que hay sobreoferta en hotelería, un mercado que conoce muy bien gracias a su participación en el Hotel Capital, de Ciudad Salitre, y ahora, con el Capital Towers y el Diplomat en la esquina de la Avenida La Esperanza con Carrera 50, en el occidente de Bogotá.
“La oferta se conforma con base en un estudio previo del nicho al que se quiere llegar y esto, en consecuencia, tiene estrecha relación con la ubicación y la demanda”, afirma Correa.
Por eso, en lo que tiene que ver con la demanda es un hecho que hace falta hotelería campestre y ejecutiva. “Municipios como Anapoima, La Mesa, La Calera o Cajicá, en Cundinamarca, tienen un potencial que se debe aprovechar”, asegura.
En el caso específico de Bogotá, la ciudad cuenta con unas 6.000 habitaciones y se prevé que sumará 2.000 más en los próximos tres años. “Aun así, 8.000 habitaciones son una tristeza para una ciudad que ya supera los 7,5 millones de habitantes”, anota.
Y es que según el empresario, no sólo hay que atender a las multinacionales, sino a las firmas regionales que tienen turismo ejecutivo de negocios; “algo que se seguirá moviendo con o sin TLC y a las que tendremos que dotar con la infraestructura”, agrega Correa, quien considera que “como urbanistas, podemos generar el tamaño potencial de la demanda”.
“En el caso de Bogotá, con la necesidad de trabajar en la ciudad-región, todo se dará de forma natural, claro, con una oferta equilibrada que se atenderá sólo en los lugares que la requiera”, afirma el empresario quien -además- preside la firma Luis Fernando Correa & Asociados, que para revaluar las opiniones de que hay muchas habitaciones invertirá 100 millones de dólares en la construcción del Capital Towers, que también tendrá oficinas y dispondrá de un segundo edificio para el hotel ejecutivo Diplomat.
“Con este proyecto, precisamente, le apostamos a lo que comenté al comienzo: a un estudio previo de la demanda que permitió concluir que el nicho del hombre de negocios que necesita hospedarse y recibir buena atención, pero rápidamente, está sin explorar al máximo”.
Este tipo de hotelería, que hace falta en la ciudad, puede eliminar distancias porque genera una dinámica cerca de los sitios de trabajo.
“Bajo ese concepto también queremos llegar a la Calle 98 con 14, con Diplomat Parque 98, que tendría 90 habitaciones y una inversión de 10 millones de dólares”, concluye Correa, quien insiste -de nuevo- en que la sobreoferta está lejos de ser una realidad.
Fuente: Portafolio – Colombia


















































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