Bogotá. Los principales ejecutivos de las mayores empresas de Estados Unidos temen que la caída del dólar pueda minar la credibilidad del país a nivel global, estimular la inflación y a fin de cuentas perjudicar a la economía.
El dólar ha estado bajo una amplia presión de venta por las expectativas de que las tasas de interés en Estados Unidos seguirán en un nivel bajo por algún tiempo más. Las tasas bajas reducen el atractivo de los activos estadounidenses.
Pero este temor por la moneda, no a mermado el consumo entre los millonarios de Estados Unidos.
Según la Unity Marketing el gasto en bienes y servicios de lujo subió 29 por ciento en el tercer trimestre con respecto a los tres meses previos. El gasto entre 1.067 consumidores con un ingreso promedio anual de 228.800 dólares subió a 18.826 dólares en cada uno de los tres meses que finalizaron en septiembre, frente a 14.554 dólares un trimestre antes. Esto indica que los únicos que tienen el poder de comprar algo son los ricos.
Como dice el analista de Bloomberg, John F. Wasik, a menos que quiera quedarse en un barrio para toda la vida, alquilar una casa puede tener más sentido. Con más ejecuciones hipotecarias y enormes existencias de viviendas sin vender, así como tasas hipotecarias bajas por medidas del Gobierno, el mercado residencial puede no estabilizarse por años.
Ya no es posible dar por sentado que uno construirá patrimonio residencial. La debacle de la vivienda puede haber deprimido los precios de las casas por una generación en todas las zonas salvo un puñado.
Una decisión de alquilar contra comprar es complicada. Tendrá que aceptar algunos supuestos amplios y hacer con cuidado su tarea en el vecindario donde quiere comprar.
Wasik dice que la primera capa de su toma de decisiones es la duración de su inversión. Si está bastante seguro de que permanecerá en un barrio durante un período extenso, revise la categoría de “comprar” y calcule los costos de propiedad. Quienes enfrentan una reubicación, buscan achicarse o se jubilan deben considerar fuertemente un alquiler.
Es difícil recuperar todos sus costos de cierre y desembolso inicial en un corto período de tiempo. Esta es la parte fácil.
El analista señala que si se considera una casa de 300.000 dólares, hace un depósito de 20 por ciento y obtiene una hipoteca de tasa fija a 30 años de 5 por ciento.
Usted está en el tramo de impuesto federal de 33 por ciento y pagará 7.000 dólares anualmente en impuestos inmobiliarios y cerca de 1.000 dólares en seguro y mantenimiento. Sus pagos mensuales totales suman 1.945 dólares.
Si comparamos su compra con el alquiler de una propiedad similar por 2.000 dólares al mes, se obtiene una ventaja comprando y manteniendo la casa por 30 años.
Impuestos inmobiliarios son factores impredecibles
Pero los tiempos han cambiado y es improbable que usted tenga la misma hipoteca, gastos y amortizaciones durante tres decenios. Los impuestos inmobiliarios son factores impredecibles que pocos agentes de bienes raíces discutirán. Como los organismos públicos dependen mayormente de las valuaciones de las propiedades para su ingreso, se ven perjudicados en esta recesión habitacional y pueden quedar afectados durante años a causa de los deprimidos valores de las casas. Veo esto en mi zona donde tan solo el distrito de la escuela primaria enfrenta un déficit de 3,5 millones de dólares. Un vecindario inestable o declinante suele traducirse en pérdida de patrimonio residencial para los compradores, la mayoría de los cuales no tienen idea cuándo un área ha tocado fondo. El dinero que habría gastado en mantenimiento, impuestos y seguro puede pagar las facturas de las tarjetas de crédito o invertirse en ahorros para un fondo de emergencia, de retiro o para la universidad. Sé que pocas personas lo verán de esta forma, pero alquilar puede ser la oportunidad de recuperarse.
Reuters - Bloomberg
Fuente: La República – Colombia


















































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